Poner en la cazuela el fondo de aceite, picas una cebolla grande, dos dientes de ajo y 4 pimientos verdes, y los echas a la cazuela a fuego fuerte, bajando al poco rato el fuego a grado medio.   Cuando la cebolla comienza a cristalizar y a reducirse el sofrito, añades 2 ó 3 cucharadas de  salsa de tomate y revuelves bien.   Añade 4 calabacines pelados y cortados a cuadrados, que se haga despacio, espolvoreas de sal (dos veces, añadiendo también la punta de un cuchillo de azúcar, y mezclándolo todo).

 

Aparte, fríe una patata grande cortada muy muy fina.   Cuando está bien frita  (blandita, no crujiente) añádelo al pisto, troceándola y mezclándola con el pisto.   Que dé un buen hervor todo junto.   

  

 Tiempo de cocción aproximado unos 30 minutos a grado medio, dando vueltas de vez en cuando para evitar que se pegue (cada 5-7 minutos echar un vistazo) y ya está.

 

Para comerlo a la  bilbaína, poner una sartén con aceite como para una torrilla francesa (una cucharada + o -) al fuego y cuando esté caliente, añadir un huevo batido por persona (máximo 3) y el pisto,  revolviéndolo todo... y  a comer.

 

*Nota de Marimar:  en los últimos tiempos mamá ya no pela los calabacines y el pisto queda igual de rico.